Consejos Para Padres

CÓMO HABLAR CON LOS NIÑOS SOBRE DIVORCIO

Miles de familias se divorcian anualmente. Para los niños involucrados en una situación de divorcio, esta experiencia puede ser sumamente traumática. La forma en que miles de familias se divorcian anualmente para los niños involucrados en una situación de divorcio, esta experiencia puede ser sumamente traumática. La forma en que reaccionen dependerá de su edad, personalidad y las circunstancias concretas del proceso de separación de sus padres. En general, la reacción inicial de los niños es de conmoción, tristeza, frustración, enfado o preocupación. Sin embargo, los chicos que atraviesan por un proceso de divorcio suelen estar mejor preparados para afrontar el estrés y muchos de ellos se convierten en jóvenes más flexibles y tolerantes.

Según Kim Leon, especialista en estudios de la familia y el desarrollo humano de la Universidad de Missouri, la reacción de los niños ante el divorcio dependerá asimismo de cómo sus padres les hablen de esta situación. “Es importante que los padres piensen bien cómo y qué le dirán a sus hijos. En lo posible, la familia entera debería reunirse para que ambos padres puedan contestar las preguntas que tengan los niños. Esta estrategia también evita futuras peleas entre padres”, afirmó.

Entre las principales cosas que ambos padres pueden hacer para ayudar sus hijos a atravesar este difícil período, figuran las siguientes: Mantener los conflictos, peleas, discusiones y comentarios sobre los aspectos legales del divorcio al margen de los hijos. Reducir al mínimo la alteración de las rutinas cotidianas del niño. Restringir la negatividad contra el otro, así como el resentimiento y la tendencia a echarle la culpa. Asegurarse de que ambos padres continúen involucrados en la vida del niño.

El divorcio causa confusión en los niños, explicó Leon. Los niños necesitan sentir que sus necesidades básicas serán respetadas y su rutina no será afectada. Asimismo, necesitan saber que su relación con ambos padres continuará. Ante tantos cambios, los niños necesitan asegurarse de que ciertas cosas permanezcan iguales.

El especialista recomienda leer libros sobre divorcio con los niños como una forma de ayudarlos a expresar sus emociones.  “Koko Bear”, de Vicky Lansky, es recomendado para padres con hijos entre 3 y 5 años; mientras que  “Dinosaurs Divorce: A guide for changing families”, de Laurene Krasney Brown y Marc Brown, es adecuado para niños en edad escolar.

CONSEJOS PARA CONSEGUIR QUE LOS NIÑOS COMAN FRUTAS Y VERDURAS

Intentarlo varias veces
Existen multitud de sabores en las frutas y verduras que los niños aprenden a descubrir cada vez que prueban algo nuevo. No siempre les gustará lo que comen a la primera, así que habrá muchas ocasiones en las que necesitarán intentarlo varias veces hasta que se acostumbren al sabor.

Si no le gusta, no le fuerces demasiado. De esa manera evitas que haga una mala asociación del sabor y la comida. Pero hazle comprender que al menos tiene que intentarlo con un bocado. Finalmente aunque rechace
la comida varias veces, si se le va cambiando la verdura, terminará probándola y acostumbrándose.

•    Ser su modelo comiendo verduras
Los niños se fijan en los mayores más de lo que nos pensamos y ante cualquier detalle con la comida que pueda ser insignificante para nosotros, ellos lo adoptarán inmediatamente.
Un truco para motivarles es cuando haya verdura en la mesa que te sirvas y al probarla digas: ¡Um, qué rico está!, o ¡estaba deseando comer espinacas! Los niños también te querrán imitar y seguro que te sorprenden algún día diciendo lo mismo que tú.

•    Fomentar la elección
Para cenar puedes preguntarle qué dos opciones prefiere de verduras que tengas preparadas. Con ello consigues que el niño sienta que su opinión cuenta. También resulta ser una pista para los padres a la hora de saber qué es lo que más le gusta y aprovechar la ocasión para introducir nuevas recetas. Puede que no acepte un tipo de verdura pero hay infinidad de variedades. Debes probar hasta descubrir las que le gusten.

•    Poner la imaginación a trabajar
Si presentas el plato de una forma divertida puedes animarle a comer ese bosque que has podido hacer con brócoli, o una cara utilizando varias verduras. Incluso puedes pedirle que te ayude a colocar las verduras en el plato haciendo alguna forma geométrica. El microondas te puede ayudar a calentar el plato si tardáis mucho rato.

•    Añadir frutas y verduras a comidas que al niño le gusten
Puedes añadir fruta al yogur o combinar fruta en los cereales. Si por ejemplo cocinas espagueti puedes aprovechar para echarle verduras partidas finas y mezclarlo todo. No resulta fácil hacer que los niños coman de todo. Pensemos en nosotros mismos, no comemos de todas las verduras y hay muchas que todavía no nos gustan. Pero otras que de pequeños no comíamos, de adultos hemos conseguido educar el paladar. ¡Cuánto tenemos que agradecer a nuestras madres que consiguieron hacernos comer casi de todo!. Y ahí encontramos la respuesta, en intentarlo muchas veces. La constancia y una buena educación en alimentación es importante para llevar una dieta equilibrada y desempeñar un papel importante en cualquier etapa de la vida.

Comer con colores
Te proponemos una idea que seguro que a tu hijo le encantará: El menú cromático ¡un color para cada día! Anímale a que te ayude en su preparación.
Estas son sólo unas propuestas, piensa en las tonalidades de las verduras y colorea el menú. ¡Hay mil opciones! Seguro que se te ocurren otras combinaciones.
 

¿CÓMO CONSEGUIR QUE LOS NIÑOS COMAN FRUTAS Y VERDURAS?

La reducción del consumo de frutas y hortalizas frescas en la actualidad y los desequilibrios que ello origina en la dieta diaria afectan a nuestra salud que no puede cubrir sus necesidades diarias de vitaminas

No siempre los niños son receptivos a comer las verduras y aprobar los nuevos sabores y texturas. Dicen que nos les gusta o que les da asco. Así que nos encontramos ante el reto de cómo conseguir que las coman sin rechazarlas y sin que la comida se convierta en una lucha de poder.


Comenzar cuanto antes


Desde que son pequeños es necesario poner en la mesa y ofrecer a los niños diferentes tipos de frutas y verduras y mostrarles cómo sus padres también las comen y disfrutan con ellas.
Aunque cuando son pequeños comen de todo en papilla, en cuanto empiezan a comer sólidos empiezan los problemas de los sabores. Es cuando los padres se convierten en la referencia en la mesa y si en la mesa no se sirven frutas y verduras suficientes, el niño no querrá probarlas o las rechazará.

Debemos perseverar

Según varios estudios realizados, las preferencias alimenticias de los niños están fuertemente influenciadas por las veces que los padres sacan la comida a la mesa y por su perseverancia en volver a enseñar la comida que los niños rechazan.

Si los niños ven de nuevo la comida y los nuevos platos llegará un momento en que terminarán probándolo. Por tanto, si queremos que el niño coma judías verdes, es posible que tengamos que ponérselas de 10 a 15 veces antes de que se acostumbre a comerlas o, si el niño es rebelde, que llegue incluso a probarlas.

¿Es demasiado tarde para intentarlo?

Según los especialistas en nutrición infantil, la aceptación de los nuevos alimentos es más fácil en los niños cuando tienen entre 2 y 4 años. En la franja de edad de 4 a 8 años el número de comidas que a los niños les gusta no cambia demasiado.

Esto no quiere decir que si el niño tiene 6 años y no has conseguido que le guste un alimento no lo conseguirás en los años siguientes, sólo que será necesario algo más de esfuerzo y constancia por tu parte.
Realmente comer diferentes frutas no es tan problemático como comer verduras y es ahí dónde reside el reto para los padres. 


¿Por qué no les gustan las verduras?

La primera hipótesis defiende la idea de que los niños instintivamente comen para calmar su hambre. Los cereales, los azúcares o las féculas, sacian mucho más que las verduras o la fruta. De ahí su inclinación a elegir los primeros.

Las verduras tienen un sabor fuerte y en ocasiones amargo. Algunos estudios afirman que el gusto dulce es innato, por esta razón los bebés lo aceptan sin problemas; en cambio los gustos ácido, salado y amargo se aprenden y, en el momento de conocerlos serán mejor o peor aceptados por el niño.

Otra realidad es que cuanto menos acostumbrados a tomarlas estén menos les gustarán. Si se pierde el hábito de incluirlas en el menú, el niño acabará por olvidarlas.

Las verduras, indispensables

Un niño entre 1 y 3 años debería comer, cada día, alrededor de 200 g de verduras y al menos una pieza de fruta.
Las verduras contienen una gran cantidad de elementos nutritivos, son ricas en vitamina A y C, esta última posee propiedades antibacterianas, muy necesario para los niños. Son importante fuente de minerales, como el magnesio, el potasio, el calcio o el hierro. Asimismo contienen fibra, esencial para el correcto tránsito intestinal. Además su contenido en agua es sumamente importante (alrededor de un 90% de su peso es agua), ya que contribuye a la hidratación del organismo.

En conclusión, las verduras juegan un papel muy importante en la correcta alimentación, ayudando al equilibrio alimentario.
Consejos para conseguir que los niños coman frutas y verduras

•    Intentarlo varias veces

Existen multitud de sabores en las frutas y verduras que los niños aprenden a descubrir cada vez que prueban algo nuevo. No siempre les gustará lo que comen a la primera, así que habrá muchas ocasiones en las que necesitarán intentarlo varias veces hasta que se acostumbren al sabor.

Si no le gusta, no le fuerces demasiado. De esa manera evitas que haga una mala asociación del sabor y la comida. Pero hazle comprender que al menos tiene que intentarlo con un bocado. Finalmente aunque rechace
la comida varias veces, si se le va cambiando la verdura, terminará probándola y acostumbrándose.

•    Ser su modelo comiendo verduras

Los niños se fijan en los mayores más de lo que nos pensamos y ante cualquier detalle con la comida que pueda ser insignificante para nosotros, ellos lo adoptarán inmediatamente.
Un truco para motivarles es cuando haya verdura en la mesa que te sirvas y al probarla digas: ¡Um, qué rico está!, o ¡estaba deseando comer espinacas! Los niños también te querrán imitar y seguro que te sorprenden algún día diciendo lo mismo que tú.

•    Fomentar la elección

Para cenar puedes preguntarle qué dos opciones prefiere de verduras que tengas preparadas. Con ello consigues que el niño sienta que su opinión cuenta. También resulta ser una pista para los padres a la hora de saber qué es lo que más le gusta y aprovechar la ocasión para introducir nuevas recetas. Puede que no acepte un tipo de verdura pero hay infinidad de variedades. Debes probar hasta descubrir las que le gusten.

•    Poner la imaginación a trabajar

Si presentas el plato de una forma divertida puedes animarle a comer ese bosque que has podido hacer con brócoli, o una cara utilizando varias verduras. Incluso puedes pedirle que te ayude a colocar las verduras en el plato haciendo alguna forma geométrica. El microondas te puede ayudar a calentar el plato si tardáis mucho rato.

   Añadir frutas y verduras a comidas que al niño le gusten

Puedes añadir fruta al yogur o combinar fruta en los cereales. Si por ejemplo cocinas espagueti puedes aprovechar para echarle verduras partidas finas y mezclarlo todo.

No resulta fácil hacer que los niños coman de todo. Pensemos en nosotros mismos, no comemos de todas las verduras y hay muchas que todavía no nos gustan. Pero otras que de pequeños no comíamos, de adultos hemos conseguido educar el paladar. ¡Cuánto tenemos que agradecer a nuestras madres que consiguieron hacernos comer casi de todo!. Y ahí encontramos la respuesta, en intentarlo muchas veces. La constancia y una buena educación en alimentación es importante para llevar una dieta equilibrada y desempeñar un papel importante en cualquier etapa de la vida.

Comer con colores
Te proponemos una idea que seguro que a tu hijo le encantará: El menú cromático ¡un color para cada día! Anímale a que te ayude en su preparación. Estas son sólo unas propuestas, piensa en las tonalidades de las verduras y colorea el menú. ¡Hay mil opciones! Seguro que se te ocurren otras combinaciones.

Recetas sin huevo para niños alérgicos

La alergia al huevo puede causar más de un quebradero de cabeza a las madres que tienen que alimentar a sus hijos, especialmente cuando hablamos de repostería, como bizcochos o magdalenas.

Cuando leo que una madre le tiene que negar algún alimento a su hijo por culpa de una alergia alimentaria, me da una pena terrible, y comprendo sus esfuerzos por intentar que su hijo no se vea diferente a otros niños. Hace poco leí un post de una madre que no pudo hacerle el pastel de cumpleaños a su hijo en su primer cumpleaños por culpa de una alergia al huevo, y sus esfuerzos para conseguir que su hijo tuviera pastel en su segundo cumpleaños. Y éste es el resultado. Espero que a otras madres con el mismo problema les sea de utilidad…

 

Bizcocho sin huevo 1La medida se toma con el envase del yogur que se utiliza.

1 yogur natural o sabor a limón
4 medidas de harina (se puede utilizar una que lleva levadura incluida)
2 medidas de azúcar
1 medida de aceite de oliva
1 medida de leche
1 sobre de levadura
ralladura de medio limón
Batir los ingredientes y tenerlo en el horno de 45 a 60 minutos. Si en vez de la ralladura de limón ponéis una o dos medidas de nesquik, (cola-cao no porque lleva lecitina que no es de soja, y los alérgicos al huevo y derivados no lo pueden tomar), tendréis un bizcocho de chocolate buenísimo.

Bizcocho sin huevo 2Ingredientes:

240 g. de harina
una pizca de sal
un sobre de levadura
200 g. de margarina (cuidado con los componentes de la margarina, ojo que no lleve lecitina que no sea de soja)
170 g. de azúcar
ralladura de 1 limón
75 ml. de leche evaporada Ideal
45 ml. de leche normal
Batir todos los ingredientes. Echarlos en un molde engrasado. Precalentar el horno a 180º y tener el bizcocho de 60 a 75 minutos.

Bizcocho sin huevo 3Ingredientes:

220 g. de harina
una pizca de sal
30 g. de nesquik
una pizca de canela
210 g. de azúcar
60 ml. de aceite de oliva
15 ml. de esencia de vainilla
45 ml. de leche Ideal
225 ml. de agua
Batir todos los ingredientes. Echarlos en un molde engrasado. Precalentar el horno a 180º y dejar cocer durante 40 minutos.

Para todos los Padres de Familia hay un restaurante muy bueno que recomendamos para toda la familia, preparan recetas para alergicos y vegetarianos; PALADAR.....al norte de Cali.

10 consejos para Padres sobre la alimentación de los niños.

No es de extrañar que los padres necesiten ayuda para entender qué significa comer de forma saludable. Desde la pirámide de los alimentos hasta la última grasa alimenticia, el alud de información existente sobre este tema puede desorientar bastante. La buena noticia es que usted no necesita graduarse en nutrición para criar hijos sanos. Siguiendo algunos recomendaciones básicas, usted puede crear un entorno doméstico que fomente la alimentación saludable y el mantenimiento de un peso saludable.

He aquí 10 normas básicas a seguir:

1.Los padres son quienes controlan las líneas de abastecimiento. Son ustedes quienes deciden qué alimentos se compran en su casa y cuándo se sirven. Aunque es de esperar que los niños den la lata a sus padres para que les dejen comer alimentos menos nutritivos, son los adultos quienes deciden qué alimentos entran en casa. Los niños no se quedarán con hambre porque en su casa no hay lo que más les apetece comer. Comerán lo que haya en los armarios y la nevera. Si el tentempié favorito de su hijo no tiene nada de nutritivo, aún y todo, usted puede comprárselo de vez en cuando para que no se atiborre de ese alimento en cuanto caiga en sus manos.

2.De los alimentos que ofrezca a su hijo, déjele elegir lo que quiere comer o si quiere comer. Los niños también deben tener voz y voto en el asunto. De la selección de alimentos que ofrezca a su hijo, déjele elegir lo que quiera comer y la cantidad que quiera comer. Tal vez le parezca que esto es darle demasiada libertad. Pero, si usted sigue la primera recomendación de esta lista, su hijo solamente podrá elegir entre los alimentos saludables que usted ha decidido comprar y preparar.

3.Olvídese de la máxima de "dejar el plato limpio". Permita que su hijo acabe de comer cuando sacie su apetito. Muchas de las personas que ahora son padres se educaron con la máxima del plato limpio, pero este enfoque no ayuda a los niños a escuchar a su cuerpo para saber cuándo han comido suficiente. Si un niño aprende a reconocer la sensación de saciedad y a reaccionar en consonancia, es menos probable que coma más de lo que debería.

4.Empiece pronto. Las preferencias alimentarias se adquieren muy pronto en la vida, de modo que empiece pronto a ofrecerle a su hijo un amplio abanico de alimentos. Los gustos y los desagrados relacionadas con la alimentación se empiezan a desarrollar durante la lactancia. Así mismo, es posible que necesite darle a probar un alimento nuevo a su hijo en varias ocasiones antes de que lo acepte. No le fuerce a comer, limítese a ofrecerle unos pocos bocados del alimento que desea introducir en su dieta.

5.Reescriba el menú infantil típico. Cuando salgan a comer fuera de casa, deje que su hijo pruebe platos nuevos. Tal vez le sorprenda su deseo de experimentar. Puede empezar dejándole probar un poquito de lo que ha pedido usted o pidiendo una tapita o ración reducida para que la pruebe.

6.Las calorías de las bebidas también cuentan. Los refrescos con gas y otras bebidas edulcoradas suman calorías y se interponen en el camino de la alimentación saludable. El agua y la leche son las mejores bebidas para los niños. El zumo está bien cuando es al 100%, aunque los niños no necesitan beber mucho zumo. Con 115 a 170 ml diarios -de 4 a 6 onzas- basta para un preescolar.

7.Ponga los dulces en su sitio. Está bien tomar dulces de vez en cuando, pero no convierta el postre en el plato más deseado de las comidas. Cuando el postre se convierte en el premio por haberse comido bien la cena, es normal que los niños den más valor al pastelito que al brócoli. Intente mantener una actitud neutra hacia los alimentos.

8.No confunda la comida con el cariño. Encuentre formas mejores de decir "Te quiero". Cuando se utiliza la comida para recompensar a los niños y/o para mostrarles afecto, los niños pueden empezar a utilizarla como mecanismo para afrontar el estrés u otras emociones negativas. En vez de recompensar a su hijo con sus manjares preferidos, abrácelo, elógielo y préstele atención.

9.Los niños hacen los que hacen sus padres. Sea un buen ejemplo para su hijo comiendo de forma saludable. La mejor forma de enseñar buenos hábitos alimentarios a su hijo es comiendo bien. Tome tentempiés nutritivos, coma en la mesa y no se salte comidas.

10.Limite el tiempo de televisión y ordenador. De este modo, evitará que su hijo pique mecánicamente mientras está delante de una pantalla y fomentará en él la actividad física. Las investigaciones han demostrado que los niños que reducen las horas de televisión también reducen su porcentaje de grasa corporal. Cuando se les limita el tiempo de televisión y ordenador, los niños encuentran formas más activas de pasar el tiempo. Y, si la familia al completo limita el tiempo que pasan delate de cualquier tipo de pantalla, tendrán más tiempo para estar activos juntos.
Revisado por: Mary L. Gavin, MD